Imagina que tu mayor cliente, el que supone el 60% de la facturación de tu startup, decide rescindir su contrato de un día para otro.
O que tu proveedor de servicios sufra una caída global. Ante escenarios como estos, ¿está tu equipo preparado para actuar? Aquí entra en juego el plan de contingencias.
La realidad es que no puedes prever cuando llega un incidente, pero sí puedes estar preparado para responder con agilidad. En el artículo de hoy te hablamos de un plan que toda empresa y startup debe tener.
El plan de contingencias: una herramienta clave para la gestión de crisis
La gestión de crisis es el conjunto de estrategias, procesos y decisiones que una organización pone en marcha para prevenir, afrontar y minimizar los daños provocados por un evento imprevisto y adverso. Dentro de este marco de actuación, el plan de contingencia es una herramienta operativa fundamental.
Un plan de contingencias es un documento que define cómo tu organización va a responder ante eventos imprevistos que te hagan desviarte del plan original, es decir, de tu operativa normal. Aunque muchas veces se asocia este concepto a desastres naturales o ciberataques, en el ecosistema empresarial este plan también es esencial para mitigar riesgos comerciales, financieros o, incluso, de personal. Entre los objetivos principales de este plan están:
- Reducir tiempos de respuesta.
- Asignar responsabilidades claras para que todo el equipo sepa qué debe hacer en situación de crisis.
- Ofrecer un marco de actuación para poder tomar decisiones informadas.
- Proteger los activos críticos de tu empresa.
Dicho esto, pasemos ahora a ver cómo puedes elaborar tu propio plan de contingencias. Ten en cuenta que estos pueden desarrollarse a nivel global de tu empresa, o reducirse a un departamento, proyecto o programa específico. Sea como sea, para construir un plan sólido hay unos pasos que seguir:
- Haz una lista de los riesgos que amenazan. Reúne a los líderes de cada departamento y a más miembros de tu equipo para identificar qué amenazas podrían paralizar tu empresa. Una herramienta útil puede ser el análisis de impacto en el negocio BIA, para identificar procesos críticos, analizar las consecuencias de su interrupción y establecer qué recursos y tiempos de recuperación son necesarios.
- Evalúa los riesgos en función de la gravedad y probabilidad. Analiza cada riesgo según la probabilidad de que ocurra y la gravedad de sus consecuencias. Esta evaluación te ayudará a priorizar los escenarios que requieren una respuesta específica, especialmente aquellos que combinan una alta probabilidad o un impacto elevado.
- Define los factores desencadenantes. Ya conoces los riesgos, ahora debes definir los desencadenantes. Establece condiciones claras y cuantificables que indiquen que el riesgo se ha convertido en una realidad y que el plan debe ponerse en marcha. Por ejemplo: las ventas han caído más de un 30% en un trimestre
- Calcula los recursos necesarios. Determina qué recursos humanos, tecnológicos, financieros y de tiempo necesitarás para neutralizar ese problema.
- Asigna las responsabilidades. Si una crisis comienza, no hay tiempo de pararse a explicar a cada persona qué debe hacer, debe saberlo con antelación. Por ello, en tu plan tienes que asignar las responsabilidades que cada miembro debe seguir.
- Diseña el cronograma de respuesta. El tiempo es oro y para poner fin a un riesgo más aún. Elabora un cronograma donde se indique paso a paso cuándo entra en juego cada recurso y en qué orden se desarrollan las acciones.
- Compártelo y capacita al equipo. De nada sirve tener el plan perfecto si solo lo conoces tú. Un paso fundamental es compartirlo con todas las personas implicadas y realizar sesiones de capacitación para asegurar que todas lo entienden.
- Ponlo a prueba. Puede parecer el plan perfecto, pero la única manera de saber si verdaderamente funciona es ponerlo a prueba. Realiza una simulación para detectar cualquier problema, puntos débiles o cuellos de botella antes de que ocurra un incidente real.
- Supervisa y actualízalo. Una vez terminado tu plan, no debes olvidarlo. Es fundamental revisarlo constantemente para asegurar que sigue siendo válido. Muchos cambios en la empresa pueden provocar modificaciones en el plan, como nuevas estructuras, nuevos empleados, etc.
¿En qué se diferencia del plan de continuidad del negocio?
A menudo se confunde el plan de contingencia con el plan de continuidad del negocio (BCP por sus siglas en inglés). Ambos conceptos están interconectados en la gestión de riesgos, pero abarcan diferentes niveles de actuación.
| Plan de contingencias | Plan de Continuidad del negocio | |
| Objetivo | Establecer cómo responder ante un problema y activar una respuesta rápida ante el mismo. | Mantener o recuperar las funciones críticas de la empresa ante una interrupción |
| Alcance | Más específico. Responde a un incidente o riesgo concreto. | Más amplio. Aborda la continuidad de las actividades prioritarias de la organización. |
| Relación | Puede formar parte del conjunto de planes y medidas de continuidad de una organización. | Proporciona un enfoque más amplio para mantener y recuperar las operaciones críticas. |
Mientras que el plan de continuidad del negocio se centra en mantener o recuperar las funciones prioritarias de la empresa ante una interrupción, los planes de contingencia pueden detallar las acciones y responsabilidades necesarias para responder ante escenarios o incidentes concretos.
Un plan de contingencias no puede evitar que tu empresa se enfrente a imprevistos, pero sí puede reducir la improvisación cuando ocurren. Identificar los riesgos, establecer responsabilidades, definir respuestas y ponerlas a prueba permite reaccionar con mayor rapidez y minimizar el impacto sobre las operaciones críticas. ¿Está tu empresa preparada?
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